Rosas, flores del pensamiento o claveles…. sí, todas estas flores también pueden comerse. Todas estas variedades de flores no solo sirven para decorar los platos, sino que les dan un toque de sabor y aroma insuperable y sofisticado.

Sigue leyendo, porque vamos a explicar qué flores comestibles se cultivan en los campos de Terracor, cuándo están disponibles, para qué pueden utilizarse en la cocina y, lo más importante, qué matices tiene cada una.   

Clavel

Los pétalos del clavel son comestibles y tienen un gusto ligeramente amargo y similar al de la pimienta. Por esa razón resulta ideal para añadir a ensaladas o para combinar con postres como las fresas escabechadas, por ejemplo.  

Flor de cebollino

Esta es una flor muy aromática y particular. Su olor y sabor recuerdan al ajo, pero con la diferencia de que no repiten durante horas, por lo que se pueden colocar en cremas, sopas o ensaladas. 

Begonia

De la begonia se pueden comer tanto la flor entera como el líquido que hay dentro de sus pétalos. Este líquido resulta muy refrescante en boca y esto lo hace perfecto para postres que lleven limón o que necesiten un toque de frescor. 

Pensamientos

Según nuestro chef, Biel Cornet, los pensamientos son una flor algo insípida, tal vez con un trasfondo algo amargo. Se suele utilizar más como decoración y ¿cuál es su ventaja? que está disponible en un rango muy amplio de colores y da mucho color a los postres. 

Flor de guisante 

La flor del guisante tiene un color azulado y un sabor dulce que puede combinar muy bien con ensaladas, sopas y también en cremas, como la de calabaza, por ejemplo, que también tiene ese sabor dulce. 

Flor de rúcula

Seguimos nuestra lista de flores comestibles con la de la rúcula. Según nuestro chef, tiene el mismo sabor que la rúcula en sí y nos puede servir para dar un toque diferente al plato. De esta manera, si queremos poner rúcula en un plato, pero que no predomine su color verde, podemos optar por la flor de rúcula, que es amarilla.

Rosas

Las flores reinas, las rosas, las que tienen un aroma inconfundible. Su sabor es fuerte y amargo, con un toque picante cuanto más grande sea la flor. ¿Con qué puede combinar? desde aquí os aconsejaríamos combinarla con postres que tengan un sabor muy dulce, para que contraste o contrarreste ese dulzor. 

Flor de calabacín

Tal vez la flor de calabacín es una de las flores comestibles más conocidas y consumidas. Se cosecha en primavera cuando la planta florece, pero solo se recogen las que son grandes, brillantes y fuertes, ya que si no, no saben igual. Tienen un sabor a calabacín muy fino y una textura muy especial. 

Para prepararla, hay que quitarle una tira que tiene en el centro  después rebozarla con una tempura fina. Se puede utilizar así, tal cual, como guarnición, o también se puede rellenar de queso con hierbas aromáticas o frutos secos, marisco o carne. El resultado es muy elegante y suele convencer a los que la prueban por su textura melosa y crujiente a la vez.